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#UnAñoDeAutoras: Entrevista a Rosa Montero

La autora

Cuéntanos un poco sobre ti. ¿Como elegiste el camino de la escritura? ¿Qué te inspiro?

Pues yo siempre digo que la escritura estaba ahí, no hubo un momento en que eligiera escribir. Siempre me he definido como escritora orgánica, en el sentido que para mi escribir es como beber, como comer, es algo esencial, estructural y definitorio en mí.

Como la mayoría de los novelistas empecé a escribir de niña. Mis primeros cuentos, que mi madre guardó, los escribí con 5-6 años, y eran de ratitas que hablaban.

El caso es que desde que me recuerdo como persona (el recuerdo organizado de uno mismo viene de los 4-5 años) me recuerdo escribiendo. Para mí era una manera de vivir, ES una manera de vivir. Siempre he sentido que la escritura es una especie de esqueleto exógeno que me mantiene en pie. No elegí nunca el camino de la escritura, estaba ahí. Y siempre supe que tendría que escribir para soportar la vida. De hecho, no sé como se las arregla la gente para vivir sin escribir.

¿Cómo enfrentaste la publicación de tu primera obra? ¿Algo que quieras compartir con autores noveles?

La publicación de mi primera obra fue algo poco habitual, desde siempre he escrito y ya llevaba varios relatos y empezado como tres novelas. Había empezado a publicar como periodista a los 18 años, luego empecé a trabajar en el diario el País, el cual tubo un éxito tremendo y nos llevó a la fama a una serie de personas muy jóvenes.

Yo me hice muy famosa, como entrevistadora, y una editorial que entonces era muy pequeña, en plena transición española (alrededor de 1977), Debate, me pidió que hiciera un libro de entrevistas feministas sobre la mujer en la transición. Me pagaron 25.000 pesetas de adelanto, que era muy poquito, me lo gaste y pasaban los meses mientras me aburría soberanamente lo de escribir más entrevistas de las que ya hacía como periodista.

Al cabo del tiempo me reuní con el editor, Paco Pavón, y le dije que me aburría hacerlo, y si quería podía hacerle una especie de crónica de ficción, un reportaje de ficción, de las mujeres en la transición. Me dijo que sí, así que mi primer libro: Crónica del desamor, es el numero uno de la colección de novela de Debate. Para mí no era una novela, es un pie forzado, por eso lo llame crónica. En realidad no la considero mi primera novela, yo nunca habría escrito una primera novela así. Lo que hice fue escribir una crónica de ficción coral sobre diversos tipos de mujeres en la transición, que no es lo que yo hubiera hecho en una primera novela. De hecho considero que mi primera novela fue la Función Delta.

Pero lo que pasa con Crónicas del desamor, es que era un retrato fresco de la situación social, de la España de entonces, y tubo un éxito tremendo, se vendió muchísimo. Y aunque estaba infinitamente lejos de lo que yo quería hacer como novela, pues me dio el animo, la gasolina y la esperanza de que algun dia escribiría algo mucho más cerca de mis ambiciones literarias. Me empujó a seguir escribiendo.

Yo hubiera publicado novelas de todas maneras, pero sin ese conjunto de circunstancias lo habría publicado más tarde (5-7 años más tarde). Lo publiqué en 1979 con 28 años. Así que es muy distinto a como se enfrentan a primeras publicaciones los autores noveles hoy.

Yo recomiendo mucho, mucho, mandar las novelas a premios pequeños, que son los más limpios, y que tengan como premio la publicación. Luego insistir en editoriales, también pequeñas, no mandéis a las editoriales más grandes que estan completamente saturadas de manuscritos. Mandad a publicaciones pequeñas, dónde veáis que puede casar vuestro libro, y mandadlo una y otra vez, aunque os lo devuelvan. Recordad siempre que el primer libro de García Marquez, lo devolvieron como 15 editores. Hay que seguir perseverando.

Si al cabo de mucho tiempo ya te has machacado todo el mercado y todos los premios y no has conseguido su publicación, también puedes considerar la autopublicación, pero no vayáis a esas empresas que te dicen que por 3000 euros te lo publican, porque suelen ser fraudes. Mucho mejor preparar tu la propia publicación y llevarlo a una imprenta, que un amigo te haga el arte, colgarlo o hacerlo en digital con algunas de las plataformas, y hacer publicidad en tus redes.

Y sobre todo no desesperar. Y seguir, seguir, y seguir trabajando.

¿Crees que tu trabajo como periodista afecta a lo que escribes?

El periodismo que yo hago, el periodismo escrito, es un género literario como cualquier otro. Puede llegar a la misma altura literaria que cualquier otro. A sangre fría de Truman Capote es un reportaje y es un libro literariamente maravilloso.

Lo que pasa, es que hay muy pocos escritores que cultiven un solo género. Octavio Paz, por ejemplo, es ensayista y poeta (¡que distinto!), pero no le preguntaba nadie si se influían uno y otro genero. A la gente parece extrañarle que hagas periodismo y ficción, cuando la inmensa mayoría de los escritores de ficción han cultivado también el periodismo.

Yo me considero una escritora que cultiva el periodismo, el ensayo y la ficción. Hay que saber los limites de cada uno, porque son muy distintos. Incluso para traspasar los géneros, hacer géneros híbridos, hay que saber muy bien cuales son las características de cada uno, si no lo harás mal.

El periodismo y la ficción son completamente distintos, antitéticos. En periodismo la claridad es un valor, y en novela la ambigüedad es un valor. En periodismo hablas de los arboles, y en novela intentas hablar del bosque. La relación con la realidad es completamente distinta. No me afecta, de la misma forma en que afectaría a Octavio Paz le afecta la poesía para escribir ensayo y viceversa. Ambas forman parte de mi vida, la novela es parte de lo que soy, y en parte soy periodista, pero no existe una relación directa.

Su obra

Cuéntanos como ocurrió Bruna Husky. ¿De dónde salió la idea?

La verdad es que lo que yo quería era hacer un mundo, construir un mundo propio. Tenía cincuenta-y-tantos años, y la gente si tiene suerte cuando se acerca a los 60 se compra una casita en la sierra o la playa, en vez de eso me hice un mundo propio, y me lo voy a regalar.

Es una ambición de todos los novelistas tener ese mundo propio, que sea constante, con personajes constantes, a los que puedas visitar, al que puedas viajar de cuando en cuando. Mis novelas de Bruna no es que cuenten una sola historia, tan larga y tan enorme que yo necesite una trilogia o tetralogia, sino que cada novela se lee por si misma dentro de este mundo.

Como siempre me ha gustado muchísimo la ciencia ficción, pense en hacer un mundo de ciencia ficción del siglo XXI, en el sentido que ya no creo en los géneros (no son cajitas cerradas en las que limitarse), es una época mucho más mestiza, más hibrida. Son ciencia ficción, son policiacas, son de aventuras, son existenciales, son sociales, son políticas…

Buena Husky es mi alter ego, muy en el fondo, no soy un androide de combate. Pero es el personaje que más se parece a mi.

¿Qué relación mantiene Bruna con tus otras obras?

Siempre hay una continuidad, escribir ficción es la búsqueda del sentido de la existencia. Mis novelas de Bruna aspiran a los mismo. Todos los escritores escribimos siempre sobre los mismos temas, que son nuestras obsesiones, esos puntos de oscuridad que quieres iluminar. No escribes para enseñar, sino para aprender y comprender un poco más el mundo.

En mis novelas de Bruna estan las mismas obsesiones que en todas las demás. Y tienen la misma ambición literaria, expresiva, estilística, que las demás. Son una continuidad absoluta.

En cuanto al personaje, tiene un personaje muy parecido que es Leola, la protagonista de Historia del Rey Transparente. Es una novela que curiosamente sucede en el siglo XII. La protagonista de una historia medieval y la del siglo XXII, en el fondo son básicamente el mismo personaje.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Nos puedes hablar de él?

Estoy super entusiasmada, no ya trabajando, si no justo corrigiendo las ultimas galeradas de algo que va a salir ya. Se llama El peligro de estar cuerda. Va a salir el día 30 de marzo.

Siento de alguna manera que es el libro de mi vida. Es uno de esos libros de la parte más loca de mi literatura. Tengo unos libros que son muy híbridos, muy inclasificables, como la Ridícula idea de no volver a verte, la Loca de la casa y este libro.

Es un artefacto literario raro a medio camino entre el ensayo, la autobiografía y el relato de otras personas. Habla de la relación entre la creación y la locura, habla de lo que es aquella cosa que llamamos locura, habla del sentido de la vida e intenta entender la muerte. Es una mezcla de ensayo y ficción.

Luego tengo otros tres libros en boxes de salida: la cuarta Bruna, una novela con una idea que me excita mucho y otro de estos ensayos míos raros. Si es que vivo para hacer todo esto.

¿Por qué escribir ciencia ficción? ¿Por qué este género?

¿Y por què no? Insisto que para mí el mundo de Bruna abarca muchos más campos que la ciencia ficción pura y dura, ya no creo en los géneros. Además, la ciencia ficción me parece una herramienta metafórica maravillosa y poderosísima para entender el mundo y profundizar en lo que somos, hablar del aquí y ahora.

En España no siempre se entiende, es la gran desconocida. La gente cree que habla de cosas raras, técnicas y nada emocionales. Y es todo lo contrario, es una de las mejores herramientas expresivas para hablar de lo que somos.

La iniciativa

¿Qué proporción de obras femeninas hay en tu biblioteca? ¿Crees que es necesario aumentar la visibilidad de obras femeninas?

No tengo ni idea de que proporción hay en mi biblioteca, tengo miles y miles de libros (5.000-6.000). No me fijo en el género delle autore, los compro si me gustan o si me los mandan. Tengo muchos libros de mujeres evidentemente.

Y por supuesto que hay que, no ya aumentar la visibilidad, si no intentar limpiar nuestra mirada del prejuicio de género que seguimos teniendo, hombres y mujeres. Afortunadamente se estan haciendo muchísimos experimentos ahora que no esta enseñando lo manchada que la tenemos, y como seguimos valorando más la palabra del hombre.

Por decir uno, en la medicina primaria, al ir hombres y mujeres con los mismos síntomas, a los hombres se les realizan más pruebas diagnosticas, y a las mujeres más ansiolíticos. Lo que indica que la palabra del hombre sigue siendo la ley, y ocurre pese a que en la medicina primaria hay mayor proporción de mujeres (medico) que de hombres. Nosotras también tenemos una visión sesgada, que se expresa de una forma clamorosa en enciclopedias, antologías y premios. El premio de la crítica en España, que lleva 66 años aproximadamente entregándose, y solo se ha dado a 5 mujeres. ¡Y es por puro sexismos!

¿Qué cambio consideras necesario para conseguir la igualdad literaria?

Pues la igualdad social, jaja. La igualdad literaria forma parte de la igualdad social, y todavía no la tenemos. Tenemos que tener en cuenta que nosotras también somos hijas de esa educación prejuiciosa.

¿Qué opinas de iniciativas como #UnAñoDeAutoras, #adoptaunaautora o La Nave Invisible?

Todo lo que sea colocar a las mujeres en un lugar de mayor visibilidad, me parece perfecto.

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