#UnAñodeAutoras · Inspiración

Inspirational histories: No rulebook for flirting

I can only resume this experience in one word: nostalgia. No for the gays flirting over a game board (ok, a little bit too), but for seeing them playing all those games that I used to spend hours with, back in my time with the Granja de Gandalf (Gandalf’s farm). Marathonian nights and preparation hours for the games, that somehow now look so far.

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Putting the homesickness aside, because I guess you haven’t home to this blog for that, the history is well made. The characters are adorable, from the style incompetent Gabriel to the almost first Love innocence of Aitor. I just want to hug them and is a pleasure to see how they get to know each other over total freak games.

This novelette has two transgenders and one, at least, bisexual (even though not openly said), that bring a bigger visibility to their community without falling in stereotypes.

Despite explicit sex never being my thing, I must say that Laura has written them with grace. Especially since she brings in what I consider n important part of it, which usually gets forgotten in the plot: CONSETMENT. Gabriel asks constantly if it’s okay to do that, o if he’s allowed to do the other. They are both respectful in that sense, and is something that has sank in my heart.

And results are noticeable (WARNING SPOILERS). Two days after meeting they are already behaving like a married couple. Because…they talk about things!!

 

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Historias que inspiran: No rulebook for flirting

Esto solo puedo resumirlo en una palabra: nostalgia. No por los gays que se tiran la caña a través de una mesa de juegos (bueno si, un poco también), sino porque verles jugar esos juegos que he jugado yo durante tantos años, me devuelve a una época en la Granja de Gandalf. De noches de maratones y horas de preparación de juegos, que de algún modo me quedan lejos.

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Dejando la morriña a un lado, porque supongo que has venido a esto, la historia está bien formada. Los personajes son adorables, desde la incompetente de moda de Gabriel a la inocencia cuasi de primer amor de Aitor. Dan ganas de achucharlos y es un placer ver como se conocen mejor a base de juegos frikis totales.

Está novelette cuenta además con dos personajes transgéneros y un, por lo menos, bisexual (aunque no lo dice explícitamente), que otorgan una mayor visibilidad a los colectivos sin caer en estereotipos.

Pese que lo mío nunca han sido las escenas de sexo explicitas, tengo que decir que Laura las lleva con mucha gracia, además de inferir en un punto que encuentro primordial y que debería salir más a menudo en las historias cuando se alcanza este punto de la trama. El CONSENTIMIENTO. Gabriel no para de preguntar si está bien que haga esto, o si puede hacer lo otro. Es completamente respetuoso en ese sentido, y algo que me ha llegado al corazón.

Y los resultados son obvios (ATENCIÓN SPOILERS), a los dos días de conocerse ya actúan como una parejita de recién casados. Porque… ¡hablan las cosas!

Os lo recomiendo encarecidamente, y mira que a mí el romántico me suele chirriar. Yo sin duda los tomaré como base para escribir mis relaciones.