#UnAñodeAutoras

#UnAñoDeAutoras: Ricard nos recomienda a sus autoras favoritas

Angela Carter, Quemar las naves

Quemar las naves reúne todos los libros de relatos de Angela Carter –Fuegos artificiales, La cámara sangrienta, Venus negra y Fantasmas americanos y maravillas del Viejo Mundo, además de los relatos tempranos e inéditos– y supone una ocasión inmejorable para descubrir y celebrar a una escritora de su magnitud, una prosista virtuosa, inteligente, barroca, imaginativa, irreverente, siempre fascinante. Ensoñaciones orientales, marionetas que cobran vida, sótanos atestados con los instrumentos de la aniquilación, verdugos enamorados de sus hijas, hombres lobo, vampiras aquejadas de ennui, Poe, Lizzie Borden, reivindicativas semblanzas de Jeanne Duval, westerns con el diablo de por medio, Shakespeare, los mundos invertidos tras el espejo, tinieblas psicosexuales, protagonistas empoderadas que deciden cambiar el final del cuento… Un torrente inagotable de historias en las que queda patente el interés de Carter por lo gótico, lo teratológico, el psicoanálisis, y su amor por la pantomima, la farsa, el teatro, el cine, y todo lo que problematice las fronteras entre identidad y representación; acercamientos que Carter realiza siempre a través de una mirada feminista y deconstructiva, y haciendo gala de la magia de su estilo, de su humor, de su sugerente juego con los símbolos, de su erudición, de su alma exquisita y sacrílega…

¿Dónde encontrarla? Editorial el sexto piso

¿Qué opina Ricard? soy muy fan de la recuperación de esta gran maestra que le dio la vuelta al terror para marcar una época, debe entrar al canon de cabeza.

Anna Starobinets, La glándula de Ícaro

En su nueva colección de relatos, Anna Starobinets vuelve a llevarnos de la mano a los paisajes reales y mentales sutilmente alterados que destacaban en su primera colección, Una edad difícil. El subtítulo del volumen es El libro de las metamorfosis, y uno de sus principales temas es el cambio y la transformación, los horrores que conllevan, pero también la liberación que pueden aportar. Los relatos nos presentan versiones del mundo en el que vivimos, sutilmente transformadas en algo distinto, o bien nos descubren extraños submundos escondidos bajo una superficie aparentemente normal. Extrañas operaciones, productores de cine cuya humanidad es cuestionada, los sueños y su conexión con el infierno… En este libro Anna Starobinets expande y consolida su personalísima ficción especulativa de corte psicológico, una guía de valor incalculable para ententer el mundo cada vez más extraño en el que estamos obligados a vivir.

¿Dónde encontrarla? Ediciones Nevsky

¿Qué opina Ricard? no solo sus cuentos son increíbles, no solo viene al próximo Celsius, no solo híbrida, incomoda y ‘glocaliza’: es que escribe muy muy bien.

Kameron Hurley, Las estrellas son legión

En los confines del universo, la Legión, un sistema de naves-mundo que se van pudriendo poco a poco, se desplaza por los intersticios de las estrellas. Parece que nada es capaz de detener la agonía de esos mundos, en los que durante siglos dos familias han estado luchando por la supremacía, y se pone en marcha un plan desesperado.

Zan no recuerda quién es. Recupera la conciencia entre personas que dicen ser su familia y le aseguran que tiene en sus manos la salvación porque solo ella es capaz de abordar el Mokshi, esa misteriosa nave-mundo abandonada que puede sacarlas de la Legión.

Zan tendrá que elegir de qué lado está en una campaña genocida que la llevará desde los límites de la Legión hasta el vientre mismo del mundo.

Una «space opera» sobre un amor trágico, la venganza y la guerra.

¿Dónde encontrarla? Alianza Editorial/Lektu

¿Qué opina Ricard? cuando un crítico la definió despectivamente como una historia de ‘lesbianas en el espacio’ no sabía el juego que iba a dar su memez.

Mariana Enríquez, La hermana menor

La escritora argentina Silvina Ocampo es una de las figuras más exquisitas, talentosas y extrañas de la literatura en español. Hija de una familia aristocrática, autora de libros que, al decir de Roberto Bolaño, parecen provenir de «una limpia cocina literaria», en torno a ella se han urdido mitos que envuelven no solo su obra, revalorizada con entusiasmo en los últimos años, sino también su vida privada: la particular relación que tenía con su marido, Adolfo Bioy Casares; su cambiante y chismosa amistad con Jorge Luis Borges, que cenaba cada noche en su casa; sus presuntos romances con mujeres, como la poeta Alejandra Pizarnik o la madre del propio Bioy; sus perturbadoras premoniciones; sus ambiguos conflictos con la olímpica Victoria Ocampo, su hermana mayor.

¿Dónde encontrarla? Editorial Anagrama

¿Qué opina Ricard? gran escritora contando la vida de una escritora mítica, Silvina Ocampo, siempre a la sombra de Borges y Bioy Casares; os sorprenderá.

Elia Barceló, El secreto del orfebre

Un orfebre prestigioso viaja, desde Nueva York, a su pueblo natal, en España, para reencontrarse con su pasado y con el amor que cambió su vida para siempre.

¿Dónde encontrarla? Roca editorial/Lektu

¿Qué opina Ricard? mi obra de cabecera de una de mis autoras de cabecera, una obra maestra de la narrativa corta que releo sin cesar.

Varias, Insólitas (Teresa López-Pellisa y Ricard Ruiz Garzón (eds))

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Dos días antes del Día de la Mujer (viernes 8 de marzo) llegará a las librerías una antología llamada a reivindicarse como texto fundamental de la literatura actual en español. En una sociedad que asiste a la consolidación del pensamiento feminista, a los movimientos pertenecientes al #Metoo («#YoTambién» en español), las escritoras latinoamericanas y españolas han asaltado la literatura de nuestro idioma y han producido en nuestro idioma un giro fértil con nuevas vías de creación, análisis y reflexión. Literatura que alude y no elude las problemáticas internas y externas de las mujeres o, lo que es lo mismo, de nuestra convivencia personal, social, política y cultural. Distintas geografías y generaciones, de Cristina Fernández Cubas a Mariana Enríquez, de Ana María Shua a Pilar Pedraza, de Angélica Gorodischer a Elia Barceló. Todas ellas unidas por una distorsión, una ruptura de la realidad que genera un grado de lo fantástico entre lo insólito (esa cotidianidad rota por lo inusual) y lo terrorífico (cuando lo oscuro irrumpe en nuestras vidas). Imposible leer estas páginas y no temer una puerta entreabierta, un pasillo en penumbra, una calle solitaria, una ciudad oculta. Todo lo insólito que seamos capaz de imaginar ya está escrito. Por ellas. Son insólitas.

¿Dónde encontrarla? Páginas de espuma

¿Qué opina Ricard? no os dejéis engañar, los 27 cuentos de estas 27 autoras están tan por encima de que yo sea una de las antólogas y la esté recomendando que apuesto a que nadie me lo podrá echar en cara.

 

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#UnAñodeAutoras

Mary Shelley y Ricard Ruiz Garzón, una sola entrevista.

El autor

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Vamos a intentar ahondar un poco más en tu ser como escritor. ¿Leíste mucho antes de empezar a escribir? ¿Cuándo te propusiste pasar de lector a escritor? ¿Hubo algún libro que te inspirara?

¡Hola! Gracias por tus preguntas. Yo de pequeño siempre leía, sin parar, a todas horas, era y he sido siempre un lector omnívoro y compulsivo. Cuando me preguntaba qué iba a ser de mayor, decía: “No lo sé, pero mientras me paguen por leer seré feliz”. Y a eso me he dedicado: a leer como crítico y periodista literario durante dos décadas, a leer como asesor editorial durante algunos años, a leer como profesor de la Escuela de Escritura del Ateneu Barcelonès desde una década… Y en los últimos tiempos, a esa forma alternativa de leer que es también escribir uno sus propios libros, porque en el fondo escribimos para leer lo que no encontramos. Escribir es leerse a uno mismo, es leer el mundo a través de la literatura. Por lo menos, así es como concibo yo el oficio de escritor. Con un poco de suerte, pues, seguiré leyendo ya de por vida.

En cuanto a libros importantes en ese proceso, ha habido muchos, me he pasado un cuarto de siglo leyendo más de tres libros por semana y en casa, en mi biblioteca personal, tengo quince mil volúmenes, y no son de acumulación sino de selección, así que no es fácil elegir un puñado. Pero que me marcaran o inspiraran en este proceso podría indicar por ejemplo ‘Matilda’ de Roald Dahl, ‘La historia interminable’ de Michael Ende, ‘El perseguidor’ de Julio Cortázar, ‘Crónicas marcianas’ de Ray Bradbury, ‘Grandes esperanzas’ de Charles Dickens, ‘Terramar’ de Ursula K. Le Guin, ‘La isla del tesoro’ y ‘El doctor Jekyll & Mr. Hyde’ de Robert Louis Stevenson, ‘El fin de la eternidad’ de Isaac Asimov, los cuentos de Jorge Luis Borges y Jun José Arreola, ‘El mecanoscrit del segon origen’ de Manuel de Pedrolo, ‘El Palacio de la Luna’ de Paul Auster,  ‘Jane Eyre’ de Charlotte Brontë o, uno menos conocido, ‘El descubrimiento del cielo’ de Harry Mulisch, he ahí algunos libros que marcaron mi adolescencia y me hicieron soñar con imitarlos.

¿Tuviste alguna experiencia como escritor novel que quieras compartir? ¿Cómo enfrentaste la publicación de tu primera obra? 

https___i.gr-assets.com_images_S_compressed.photo.goodreads.com_books_1272115383i_8062977._UY263_SS263_Bueno, mi primer libro fue de no ficción, ‘Las voces del laberinto’, al mezclar casos reales con tratamientos literarios mi experiencia como periodista me ayudó mucho a escribirlo. Pero siempre cuento que hasta medio libro creí que no lo acabaría, me parecía imposible controlarlo todo, no fue hasta que pasé el ecuador y encaré la segunda mitad que me vi terminándolo y aun eso por el compromiso adquirido con los entrevistados. Fue un trabajo duro, porque nació del suicidio de alguien muy querido, pero luego no ha dejado de darme alegrías y de ayudar a mucha gente, así que valió la pena hasta límites insospechados.

https___4.bp.blogspot.com_-K7vo-EzBM8I_WWitef_RnUI_AAAAAAAAEAU_2A9IhG3ys_wvEy37IIEmPZ2wQUp8b--vQCLcBGAs_s1600_LainmortalPor otro lado, también fue interesante el proceso de mi primer libro como escritor profesional, es decir, cuando dejé el periodismo para dedicarme a la escritura. De estos hace solo unos años, ya llevaba varios libros publicados pero era el primero que imaginaba dedicándole el tiempo central de mi vida y no los ratos perdidos. Ese es un cambio importante. Y por eso decidí que fuera un libro infantil, le tengo todo el respeto del mundo al género y quería homenajear a los libros que hicieron de mí un lector. Estuve muchos meses pensándolo, lo envié a un concurso importante y tuve la suerte de que se convirtiera en ‘La Inmortal’, 25º Premio Edebé, lo cual no ha dejado de darme ánimos, y otros premios, y traducciones… Fue un gran espaldarazo para mi decisión de dedicarme a la escritura como profesión. En ese sentido, para mí fue un renacer: el primer libro lo escribí por necesidad y como pude, el primero con un proyecto profesional detrás lo hice poniendo todo el trabajo al servicio de una vocación demasiado tiempo postergada.

¿Crees que tu formación como periodista afecta a la forma en la que explicas tus historias?

Sin duda, aunque me gusta pensar que cada vez menos, o que solo en algunos proyectos. Antes me centraba en la documentación, la estructura y la forma y enseguida clasificaba el manuscrito en un género u otro, como hacía la parte de mí que era periodista. Ahora me preocupan tanto o más que eso los personajes, el punto de vista y esa idea de un cierto fluir, de una cierta inspiración, que va más allá de la técnica y que el escultor Auguste Rodin resumió tan bien diciendo que “las cosas trabajadas con tiempo son más respetadas por el tiempo”. Me he quitado de encima las fechas de entrega, los ‘dead line’ del periodismo, puedo dedicar más tiempo a todo, y aun así llevar un buen ritmo (dos libros por año, si cuento los infantiles, las antologías, las adaptaciones gráficas, etc). Antes era un periodista que escribía. Ahora soy un escritor que fue durante años periodista. De ahí se derivan muchas diferencias, y supongo que en el futuro habrá más.

La obra de Mary Shelley

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Tiene tres libros dedicados a Mary Shelley: Mary Shelley i el monstre de Frankenstein, Frankenstein Resuturado y Los monstruos de Villa Diodati. ¿Por qué dedicar tanto tiempo y esfuerzo a esta autora?

http___www.diodatisemueve.com_blog_wp-content_uploads_2018_12_Cartel-Sitges-500x710Bueno, hay una parte de trampa: el primero y el tercero son el mismo en catalán y en castellano, llevan título distinto porque el primero iba en una colección biográfica que siempre titula con el nombre del biografiado y en el segundo decidimos titular como nos apetecía, porque el libro no es una biografía sino un ensayo narrativo lleno de giros y monstruos más allá de lo documental. El segundo, por fin, es un libro colectivo, nacido por iniciativa de Fernando Marías y sus Hijos de Mary Shelley,  en el que yo tengo un relato de los veinte que hay, un relato eso sí que me encanta y en un libro lleno de ilustraciones (la mía, del gran Pedro Rodríguez, mi ilustrador más habitual).

De todos modos, Mary Shelley se merece eso y mucho más, y estoy seguro de que volveré a ella en el futuro. Es una grandísima autora, madre de la ciencia ficción y de un mito moderno, el de Frankenstein, al que solo el de Drácula se le puede comparar. Y su vida, además, fue fascinante, desde el entorno familiar en el que se crió hasta su huida con Percy Shelley, desde su famosa noche de Villa Diodati hasta sus treinta años como viuda que escribía en una época en que no lo hacía casi ninguna mujer. Yo he aprendido mucho, de ella y de su obra. Se merece toda la atención que reciba, es un clásico incontestable.

Has leído alguna de las otras obras de la autora? ¿Mathilda? ¿El mortal inmortal?

He leído todas las que se han traducido, diría, incluso parte de sus Diarios y otros en inglés. Y también he leído de textos en varias lenguas sobre ella. El cuento de ‘El mortal inmortal’ me fascina, lo he releído mucho, y ‘Mathilda’ es una obra tan transgresora que al leerla el padre de Mary Shelley la metió en un cajón y no se publicó hasta un siglo después. También recomendaría ‘El último hombre, su otra gran novela de ciencia ficción, es exigente pero está llena de hallazgos, fue una obra adelantada a su tiempo. De todos modos, ningún texto de Mary Shelley tiene la fuerza y la resonancia de ‘Frankenstein’, es una de esas obras tocadas por los sueños y los dioses y eso no es fácil de repetir. Conviene leerla, porque la gente tiene la imagen de un monstruo que no es la original, es la del cine, que ha aportado mucho pero es muy distinta a la de la novela.

Después de haber trabajado como profesor. ¿Recomendarías a Mary Shelley a tus alumnos? ¿Qué función pedagógica destacarías de su obra?

Por supuesto, no dejo de hacerlo, aunque mis alumnos son adultos y en etapas escolares o de secundaria hay que saber trabajarla, al fin y al cabo es una obra con dos siglos de historia y las formas de escribir y de leer han cambiado mucho desde 1818. Creo que la novela posee tres elementos que la hacen especialmente adecuada para trabajarla en clase, en cualquier tipo de clase: la primera, su reflexión sobre lo que nos hace humanos, sobre cómo distinguir entre quien se comporta de forma humana aunque en apariencia sea un monstruo y quien es inhumano aunque naciera de hombre y mujer; ahí hay un debate ético de primera magnitud. La segunda aportación que destacaría en Frankenstein es su compleja y efectiva estructura narrativa: unas cartas que Mary W. Shelley hace escribir a Robert Walton para que las reciba su hermana Margaret Walton Saville (M. W. S., las mismas iniciales que la autora), y que hablan de cómo Robert encuentra a Víctor Frankenstein, el cual le habla de su criatura, la cual acaba teniendo voz en el centro mismo de la historia; hay mucha modernidad en darle foco y voz al monstruo, al diferente, al marginado, eso tardaría mucho en volverse a repetir. Finalmente, creo que la obra es como todo el mundo sabe la primera que apuesta por la ciencia en una época en que nadie lo hacía aún, y eso ha modelado nuestra forma de entender el mundo, por eso Frankenstein es mucho más que la primera gran obra de la ciencia ficción: es la obra que ha creado nuestra relación con la ciencia y sus responsabilidades, lo cual la hace de una actualidad difícil de superar.

Cuéntame alguna curiosidad sobre su vida que poca gente sepa.

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Mary Shelley creó en el fondo dos mitos: Frankenstein y Percy Shelley

Hay muchas, su vida es muy poco conocida por el gran público: cómo conservó el corazón de su amado Percy envuelto en un pañuelo durante décadas, cómo vivió el amor de una forma moderna por ser hija de la gran pionera del feminismo y uno de los padres del anarquismo, cómo se adelantó con su obra a la muerte maldita de casi todos sus seres queridos, como si hubiese tenido un presagio monstruoso… Supongo que si tuviera que quedarme con una sola cosa me inclinaría por lo importante que fue su aportación para que hoy consideremos a Percy Shelley un gran poeta. Sin el incansable trabajo que hizo ella al morir Percy, difícilmente ocurriría, y sin embargo se destaca siempre lo que él aporto a Frankenstein (bastantes cosas, aunque nada esencial sobre el texto) y pocas veces lo que ella aportó a la poesía de su difunto. Como leí una vez, Mary Shelley creó en el fondo dos mitos: Frankenstein y Percy Shelley.

La iniciativa

¿Qué proporción de libros con autoras femeninas hay en tu biblioteca? ¿Crees que es necesario aumentar la visibilidad de obras femeninas?

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Enlace de goodreads

Justo ahora me encuentro promocionando mi nueva obra, la antología Insólitas que acabamos de sacar en Páginas de Espuma con Teresa López-Pellisa: una antología con 27 autoras latinoamericanas y españolas del fantástico, todas mujeres, que está siendo recibida como un acontecimiento, cosa que por un lado me hace muy feliz y por otro me hace pensar cuánto hay aún por recorrer. Creo que eso contesta mi posición, pero lo detallaré: por supuesto que es necesario aumentar la visibilidad de las obras escritas por mujeres, y especialmente en el género fantástico. Han sido invisibilizadas durante siglos, eso es incontestable, y aún hoy, pese a los avances, estamos a años luz de la paridad. A mi juicio, no ser feminista en estas cuestiones te convierte directamente en machista, el mantra de que la igualdad es no ser ni una cosa ni otra es puramente reaccionario porque ignora las desigualdades ya existentes, que son muchísimas.

En cuanto a mi biblioteca, creo que es un buen reflejo del mundo editorial: si la miras en conjunto, hay muchos más autores que autoras, porque durante años se nutrió de lo que me enviaban los propios editores para reseñar, pero si miras las incorporaciones recientes la proporción se invierte a pasos agigantados. Hay que estar siempre en guardia, si no la inercia de los grandes medios, las grandes editoriales y los grandes prescriptores te lleva sin darte cuenta a reproducir la corriente dominante, y esa siempre es patriarcal, blanca y heterosexual.

¿Qué opinas de la iniciativa #UnAñoDeAutoras? ¿Y de otras similares como #Adoptaunaautora o La Nave Inivisible? ¿Las conoces?

Claro, no solo las conozco sino que las sigo y las cito, en Insólitas hablamos de algunas de ellas, así de cómo los precedentes a nuestra antología: Alucinadas, Terroríficas, Ripley, las Fantástikas de Lola Robles, etc. Todas necesarias, relevantes, en el caso de Robles históricas, en el de La nave invisible con más atención en las nuevas generaciones; su trabajo es esencial y cuanta más gente se sume a ellas, mejor. Exactamente igual con el movimiento LGBTi+, y con las minorías étnicas y la inmigración, etc. Todas las literaturas al margen de la corriente dominante necesitan apoyo, la lucha feminista va a ayudar con herramientas para que poco a poco la diversidad y la igualdad sean por fin centrales en el mundo de los libros. Debemos ser punta de lanza en ese sentido.

¿Qué cambio consideras imprescindible para hacer la igualdad literaria real?

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La glándula de Ícaro

No se trata de un solo cambio puntual, sino de un cambio de mentalidad. Me encanta el relato de Anna Starobinets ‘La glándula de Ícaro’ porque parodia la necesidad de hacer un solo cambio, como extirpar la glándula ‘machirula’ de la humanidad, como si la solución fuese así de quirúrgica: yo no quiero tener que operar u obligar a los hombres que perpetúan el machismo, quiero que sean educados de forma que les repela la barbaridad que aceptan como normal. Supongo por tanto que un buen paso sería cambiar de forma radical la educación, pero ese es obviamente un trabajo muy lento y debe ir acompañado de muchos más. Mientras, en todo caso, no estaría mal que sueldos, premios, atención y prestigio dejaran de estar en las mismas manos de siempre, y si eso supone que yo tenga que ‘renunciar’ a una parte de mi pastel como hombre blanco (aunque hispano y bisexual) pues me parece no solo estupendo sino necesario. Ese pastel estaba mal repartido desde el principio.

¿Quieres añadir algo más?

Podría hacerlo durante días, pero parafraseando a mi admirado Jaume Cabré, ‘doy por definitivamente inacabada esta entrevista’ con la esperanza de que sus tentáculos se amplíen de forma incesante a partir de muchas de las puertas que deseaba abrir. Ah, y ya puestos: ni un paso atrás para el 8-M.

 

 

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